Meloni lo tiene claro. No tiene sentido pedir a los ciudadanos que hagan un esfuerzo económico importante para cambiar de coche y, después, dejarles a merced de tarifas eléctricas imprevisibles o directamente elevadas. Según su planteamiento, la energía no puede convertirse en el impuesto invisible que termine por hundir la competitividad del coche eléctrico frente a los combustibles fósiles. Y es que el problema no está solo en el precio del coche. En Italia, como en España, muchos potenciales compradores hacen números.
|
etiquetas: italia , intervención , precio , recarga , coche eléctrico
En ese escenario el coche eléctrico no tiene sentido ni por ecologismo ni por el elevado coste de la carga.
Italia creo que compra mucha electricidad de Francia.
Portugal también compraba mucha electricidad de España, y a día de hoy se abastece casi completamente de su propia electricidad.
Nunca creí que estaría de acuerdo con Meloni